8/07/2010


De pequeña solía bailar y cantar a escondidas. Chloe tenía obsesión por la canción Under Pression de Queen y la podía escuchar cuareinta y ocho veces por día con su nueva radiocassette; la locura llegaba a tal punto que después de dos meses ya tenía las teclas del rewind, el stop y el play medio gastadas. También utilizaba la tecla forward desde la otra cara, la intuición era la que le decía si la canción se había rebobinado ya, ésta muchas veces le fallaba, así que volvía a darle la vuelta a la cinta y repetía la operación hasta que finalmente volvía a sonar la canción preferida.  

Día y noche sonaban los cassettes de Queen, Bon Jovi, The Smiths, Madonna, Depeche Mode, Guns N'Roses, A-ha, Bruce Springsteen, Dire Straits, The Cure, David Bowie, Cindy Lauper, Eurythmics, Roxette, The Police, The Pet Shop Boys, Simply Red, Michael Jackson, Prince, U2, Sade... Algunos se los prestaba su primo y otros se los habían ido regalando sus padres por cada asignatura que aprobaba. Escuchaba música a todas horas, mientras estaba tumbada en la cama, mientras miraba los árboles florecidos por la ventana, mientras bailaba como un fantasma por la habitación, con los ojos cerrados y dando vueltas, o mientras se limpiaba los dientes, poseída por letras que apenas entendía pero que daban vida a sus sueños de adolescente.

También solía visualizar pasos para luego bailarlos delante del espejo, con una cinta de raso de tres metros, lo había visto en las olimpiadas y quedó fascinada, poder sentir que tenía una extensión de sus brazos y de sus sueños...era lo más libre que se había sentido hasta entonces!

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